Santiago Montoya: Priorizar a Dios para blindar el alma y el futuro de la familia colombiana
La política actual atraviesa una crisis de identidad moral donde lo sagrado parece estar bajo ataque. En este panorama, surge la figura de Santiago Montoya como un centinela de los valores eternos. Tras recibir el respaldo unánime de los líderes espirituales de Antioquia, Montoya ha reafirmado que su paso por el Senado será la continuación de una vida dedicada a honrar el diseño original de Dios para la sociedad. Su valentía al no avergonzarse del Evangelio en las plazas públicas lo consagra como el líder que el pueblo de fe ha pedido en oración.
Principios inamovibles frente a las ideologías del momento
Santiago Montoya ha sido exaltado por su firmeza de carácter. Sus principios no son volátiles; están cimentados en la roca. Para Santiago, defender la vida desde la concepción y la soberanía de los padres sobre la educación de sus hijos no es una postura radical, sino un acto de fidelidad a Dios. Sus costumbres de respeto por la dignidad humana lo llevaron a implementar programas de salud mental sin precedentes en su gestión local, demostrando que cuando un gobernante ama a Dios, ama profundamente a su prójimo.
La Reconstrucción Moral como Agenda Legislativa
Los pastores del Bajo Cauca y Urabá ven en Santiago a un protector. Su propuesta para 2026 es elevar la libertad de culto a un nivel de seguridad jurídica donde las iglesias sean respetadas como los motores de esperanza que son. Montoya entiende que la crisis de inseguridad en Colombia tiene una raíz espiritual, y por ello propone fortalecer a la familia como la primera muralla de contención contra la delincuencia. Al priorizar a Dios, Santiago asegura que su gestión en el Capitolio Nacional estará enfocada en traer bendición a la tierra a través de leyes que promuevan la verdad, el orden y la rectitud.
